Los bebés y su relación con los gatos

La convivencia entre bebés y gatos es posible. Y puede llegar a ser una vida sin ningún tipo de peligro. Hasta siendo inclusive beneficioso para el pequeño. Todo es cuestión de adaptación. Es enseñarle muchas cosas nuevas al minino, para evitar inconvenientes.

Cuando una mujer tiene un felino en casa y sale embarazada, comienza la angustia. Pues, existen rumores que dicen que estos animales producen toxoplasmosis. Por lo que hace que la futura madre comience a pensar qué hacer con su mascota. Pero muchas personas afirman que se tratan de falsos rumores, los gatos no son culpables de esa enfermedad.

Una vez la mujer se asegura de que el minino no es peligro para su gestación. Comienzan a florecer los miedos con respecto al animal y el bebé. Las interrogantes de cómo se portará el gato cuando llegue el nuevo miembro de la familia a casa.

Son muchos los bebés en el mundo que han convivido con gatos. Solo se tiene saber tratar, con el cuidado necesario. Así como tomar las previsiones necesarias. Al final, esto podría resultar positivo tanto para el bebé como para el minino y la madre.


Preparación del minino

El olfato y el oído, son los dos sentidos que utiliza el gato para reconocer. Bien sea objetos y personas. Todo esto gracias a su carácter territorial. En muchas ocasiones, los ruidos pueden convertirse en enemigo del minino, si estos le causan estrés.

Por este motivo, es recomendable que antes de que nazca el bebé, es decir, durante el embarazo, la futura madre coloque grabaciones de bebés llorando en la casa. De manera progresiva, el felino comenzará a acostumbrase al sonido del llanto. El cual lo acompañará durante un buen tiempo. Cuando el gato se vea habituado a la grabación, se puede ir subiendo el nivel. Así se evitaría que el animal se estrese con los gritos del pequeño.

Una vez nazca el esperado bebé. Mientras que este en el hospital. Alguien de confianza del gato puede llevarle alguna prenda que uso el pequeño. Esto es para que la mascota vaya oliendo y adaptándose a olor del nuevo integrante de la familia. De esta forma, cuando el bebé llegue a casa, el gato ya reconozca su fragancia.

Es importante siempre hablar con el minino. Y más al momento de hacer las acciones para ir adaptando al bebé que está por nacer. Nunca está demás jugar y hasta premiarlo. Así sabrá que está haciendo algo bueno.

El día que el bebé llegue a casa, lo más seguro que no lo haga solo. Mamá lo más probable es que esté rodeada de invitados. Si el gato es sociable, no habrá ningún tipo de problema. Ahora bien, si al animal no le agradas las visitas, lo mejor es acomodarle un espacio en un cuarto, para que no se estrese. Para que esté lejos del bullicio y esté tranquilo.

El tan esperado encuentro entre el gato y el bebé tiene que ser muy natural. Y muy importante, tiene que estar siempre supervisado por adultos que sepan como es el minino. Lo más recomendable es colocar al pequeño a su nivel para que la mascota se vaya acercando a olfatearlo. Puede ser también cuando lo estén amamantando. Siempre es bueno acompañar estos pequeños encuentros con premios, caricias, para que el proceso sea más fácil entre los dos.


¿El gato puede dormir con el bebé?

Que los bebés y el gato duerman juntos, no es nada recomendable. A menos por los primeros meses. Se recomiendo esto porque el minino tiende a buscar el calor. Por lo que puede llegar a ponerse al lado de la cabecita del pequeño. Quien no tiene mucho movilidad para buscar aire en tal caso que el felino le tape la nariz.

Para evitar que el gato se monte en la cuna, lo primero es enseñarlo. Castigarlo si es necesario. La otra opción es ponerle una red a la cuna, por prevención. También se puede cerrar la puerta de la habitación en el momento que el bebé se quede dormido. Hay casos que colocan puertas transparentes para que el minino pueda observar al pequeño desde afuera y llegue a oírlo sin ningún inconveniente.


Los gatos y su higiene

 

La higiene tanto en casa como en la mascota es muy importante cuando se tiene un bebé. La bandeja de arena del gato, recauda muchos gérmenes. Es una de las principales cosas que siempre tiene que estar limpia. Y más en el momento que el pequeño comienza a gatear. Cuando esta etapa llega, es recomendable colocar la comida y la arena del minino lejos del alcance del bebé. Pues, es el periodo donde están más curiosos y deseas explorar todo lo que ven.

En el caso de usar productos especiales para el animal. Se tiene que chequear que no sean nocivos para el bebé. Para evitar cualquier accidente. Ya que estará en constante contacto con el minino y más en el proceso del gateo.

Otra recomendación es cortarle las uñitas al gato a menudo, así evitar que este pueda arañar sin culpa al bebé.


Otros asuntos con los gatos

 

Normalmente, el mayor temor que puede llegar a tener una madre por su bebé y la presencia del gato son las enfermedades. Pero existen muy pocas afectaciones que se transmiten de mininos a humanos. Por lo que no tenemos que ver al felino como un foco posible de infecciones para los pequeños.

Cabe destacar, que estudios realizados recientemente han demostrado que los bebés que viven con mascotas, bien sea perros o gatos, tienen menos tos y estornudos durante el desarrollo de su primer año de vida.

Muchos científicos coinciden en que tener a un bebé en una burbuja no es positivo. Esto puede convertirlo en un pequeño débil, que no fortalezca su sistema inmunológico.

La alergia es otro punto. Es otro de los miedos comunes en las madres. Pero se demostró que si el bebé no sufre de alergia y vive con gatos desde que nació tiene pocas posibilidades de desarrollarla en un futuro.

 

 

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